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domingo, 23 de agosto de 2015

No lo sé.

No lo sé, este se transformó en mi mantra, no saber las cosas me tranquilizaba, podía cerrar los ojos y creer cualquier pendejada que me creará en la mente cuando en realidad no sabía nada.

Por extraño que parezca, vi la verdad y tuve que dejar de pretender que no lo sabía, lo peor, la verdad era lo que siempre sospeché, la verdad era eso que suponía.

La verdad es que no tengo a nadie, la verdad es que sólo causo lástima, la verdad es que nadie desea saber de mí, la verdad es que soy desechable, la verdad es que pretender que no sabía nada era sencillo, pero la tristeza era que siempre lo supe y sólo me hacía pendejo.

Cerré toda mi falsa vida social, todas mis redes sociales tan falsas.

Igual es que no sé dar amor, igual es que no valgo la pena, igual es que nunca nadie me ha querido, a mis 30 años sólo soy un pendejo que esta solo, sin trabajo, sin amigos, sin nadie, igual es hora de tirar la toalla.

Perđón a todos por quitarles el tiempo, nunca merecí a nadie y ya que ví la verdad, lo ideal es que ya es hora de dejar de hacerme pendejo, no hay nadie que me quiera o que me vaya a querer, ya es hora de sacarme la venda, no voy a hacer nada con mi vida, ya es hora de ser realista, sólo estoy aquí desperdiciando oxigeno.